Una paya que, de vez en cuando, aparece por las calles de Buenos Aires. Se comunica con el más allá a través de sus burbujas, y tiene tan poca memoria que casi no recuerda de dónde viene.
Le pusieron Albalina para que siempre recuerde
que el sol sale cada día.
Sólo sabe su nombre. No conoce las edades,
no es buena con las matemáticas 🫣
No tiene celular, no tiene conocimiento
ni lógica humana.
Es sociable, aunque a veces un poco tímida:
se esconde tras los árboles, los arbustos,
las rocas y los hongos 🍄
También le gusta crear animales nuevos: el gato-elefante, la zarigüeya-caballo, el perro-lagarto, el loro-gallina y el colibrí-mariposa. A veces se imagina caras nuevas — ¿la cara de un tomate? ¿y la de una lechuga?